Bitcoin

 

Breve comentario sobre el "bitcoin", la nueva moneda de la era digital.

 

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¡La nueva moneda digital!

 

Un tema que preocupa a nuestras autoridades fiscales y de lavado de dinero, es el auge que está teniendo en nuestro país y en el mundo entero, las llamadas “criptomonedas”, situación que se niegan a reconocer.

 

Quizá a usted, amigo lector no le diga mucho el termino, son monedas virtuales que sirven para intercambiar bienes y servicios a través de un sistema de transacciones electrónicas, sin necesidad de un intermediario, normalmente bancario y regulado. También se les denomina, criptodivisa, criptomoneda, “Cripto_currencies, moneda electrónica, dinero virtual, dinero privado, etc. El más común y mayormente utilizado es el llamado “bitcoin”, sin embargo, ya hay muchas más en circulación en la red de internet, como son el DarkCoin, Vertcoin, LiteCoin, DogeCoin entre otras 39 que cotizan diariamente entre 740 existentes, de ellas, según Ignacio M. González García, titular del curso “Monedas Digitales y Criptomonedas” del Instituto de Estudios Fiscales del Gobierno Español, 18 tienen un tráfico de más de un millón de dólares diarios, y sólo 10 tienen una capitalización de más de $10 mm.  Recientemente también ha surgido uno nuevo con un desarrollo exponencial denominado “Litecoin”.

 

Aunque ya Alvin Toffler las había imaginado, en 1983 David Chaum introdujo la idea de dinero electrónico “digital cash” señalando importantes ventajas frente a la moneda acuñada, y al mismo tiempo señalando que el primer problema sería el evitar, que se pudiera hacer copias, falsificándolo, como se intenta invariablemente con los billetes de curso legal.

Los primeros sistemas digitales de pago, que utilizaron dinero electrónico, fueron E_Gold, (1996) y PayPal (1998). Estas entidades emitían a cambio de la entrega de dinero real, “dinero electrónico” constituyéndose un crédito a su favor.

 

E-Gold fue creada por Douglas Jackson y Barry Downey utilizando como respaldo oro depositado en una caja de seguridad en un banco en Melbourne, Florida.  En el año 2000 tenía cinco millones de usuarios, hasta que sus transferencias fueron suspendidas por problemas legales. Se trataba de una moneda digital emitida por Gold & Silver Reserve Inc. que permitía a sus usuarios abrir una cuenta en su página web, denominada en gramos de oro u otro metal precioso con la capacidad de hacer transferencias a otras cuentas. Podemos apreciar que en realidad era “dinero electrónico” al estar respaldado por un “patrón oro” y llego a operar más de 2.000 millones de dólares por año, con un soporte del equivalente a más de 3.5 toneladas de oro.

 

En 2008 el Departamento del Tesoro y el Departamento de Justicia de Estados Unidos ampliaron la definición de “money transmitter” en Estados Unidos para incluir como sujeto de una licencia gubernamental de “money transmitter” cualquier sistema que permitiera transmitir cualquier tipo de valor de una persona a otra, no solamente monedas nacionales o cash y luego el FINCEN la expandió todavía más para aplicarla a compañías extranjeras que permitieran abrir cuentas en ellas a ciudadanos americanos lo que obligó a suspender la capacidad de transferir entre sus clientes en Diciembre de 2011 y además fue denunciada con una petición de penas exagerada. La empresa se allanó a establecer los controles de los” Money transmitter” y su presidente fue condenado meramente a horas de trabajo comunitario. Como durante el proceso habían sido decomisada parte de los lingotes de oro que actuaban como garantía, el precio del oro se alteró. La combinación de la mala publicidad, las alteraciones de la cotización del oro y el triunfo de PayPal acabo haciendo que este sistema fracasara.

 

En el año 2014 se lanzó una nueva moneda digital respaldada por oro y plata creada por NoFiatCoin “XNF” y parece ser ahora la única moneda en el mercado de monedas digitales respaldada por metales preciosos, después de su lanzamiento aumento su valor en casi un 50%.

 

Pablo Pérez Burgueño define el Bitcoin como: “un bien patrimonial, privado, incorporal, digital, en forma de unidad de cuenta, creado mediante un sistema informático y utilizado como medida común de valor por acuerdo de los usuarios del sistema”, inclusive un político español, eurodiputado por cierto, recientemente en su declaración patrimonial declaro tener en su haber bitcoins y litecoins. Recientemente tuve la oportunidad de ver un Testamento donde se realizaba un legado a favor de uno de los hijos, y el Albacea y el Legatario a la muerte del autor, recibirían solo un sobre lacrado con las claves para tener el acceso a las cuentas con Criptomonendas propiedad del testador.

 

El bitcoin se basa en la existencia de una red descentralizada de persona a persona (P2P). Ninguna empresa, gobierno o institución controla su red, ni los emite y nadie está obligado al aceptarlos, se diseñó para tener, siguiendo un algoritmo, un número máximo de 21 millones de unidades. En el año 2013 había 12 millones en uso, un 57% del total de bitcoin que se crearán. En el 2015 hay algo más de 14 mm. Para 2017 se habrá alcanzado el 75% del total. Cada vez es más difícil crearlos y se ha estimado que el último bitcoin se extraería en 2140, y al poder ser creado solamente un número limitado no hay inflación, sin embargo, se presentan altas variaciones de su precio en función a la demanda y el mercado donde se pretende comercializar.

 

Además, es relativamente anónimo ya que los usuarios pueden tener múltiples direcciones de bitcoin públicas, pero no están vinculadas a nombres, direcciones físicas ni otro tipo de información que permita identificar a sus tenedores. Sin embargo, el sistema de bitcoin necesita cambiarlos en determinados momentos por dinero real y ahí es donde se identifican a los usuarios.

 

La forma de obtener bitcoins es a través del cambio por una moneda fiduciaria (de banco), por ejemplo, dólares o por un objeto del que seamos poseedores. Una vez adquiridos se almacenan en un “monedero” de bitcoins, que es una aplicación preparada para archivarlos o se imprime un código que los representa que debe conservarse como si fuera un billete. En la actualidad por 438.26 dólares americanos promedio se puede adquirir un bitcoin.

 

Por ello, podemos concluir que el Bitcoin y demás Criptomonedas similares no son, en realidad monedas, es un objeto, cuyo valor fluctúa constantemente pues vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. La empresa y el comprador pueden negociar el precio que quieran para un Bitcoin o pueden tomar alguna referencia del mercado, por lo que se define de la siguiente manera: “es un bien patrimonial privado. Es incorporal, digital, tiene forma de unidad de cuenta, es creado mediante un sistema informático y se utiliza como medida común de valor por acuerdo de los usuarios del sistema.

 

Incluso para nuestros vecinos del norte, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) los Bitcoin los regula como materia prima, e inclusive si una compañía desea operar una plataforma para intercambio derivados y futuros de bitcoin tendrá que registrarse exactamente igual que cualquier otro mercado de materias primas, como por ejemplo el CME de Chicago, cotizando incluso en los mercados de futuros.

 

Desde  el 10 de marzo de 2014 el Banco de México emitió un Comunicado de Prensa donde lanza “Advertencias sobre el uso de activos virtuales como sucedáneos de los medios de pago en moneda de curso legal” señalando que estos activos son mecanismos de almacenamiento e intercambio de información electrónica sin respaldo de institución alguna, por lo que no son una moneda de curso legal y el marco jurídico vigente tampoco los reconoce como medio de cambio oficial ni como depósito de valor u otra forma de inversión, declaración que en forma alguna preocupo a los usuarios nacionales.

 

Así mismo la Unidad de Inteligencia Financiera UIF de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público incluyo dentro de la prohibición señalada en el artículo 32 de la LFPIORPI (Ley Atilavado) a los activos virtuales, de manera que queda prohibido dar cumplimiento a obligaciones y, en general, liquidar o pagar, así como aceptar la liquidación o el pago, de actos u operaciones mediante activos virtuales, en los supuestos señalados en dicho artículo, esto es aquellos arriba de los umbrales que no pueden ser pagados en efectivo. Definiendo que “se considera activo virtual, en singular o plural, al conjunto de datos almacenados en medios informáticos susceptibles de transmitirse electrónicamente que, sin ser moneda de curso legal en jurisdicción alguna, se utilizan como medio de cambio o unidad de cuenta para realizar operaciones de tipo comercial o económico o, en su caso, efectuar pagos”.

 

Aunque la Unión Europea ya se pronunció en el sentido de que las Criptomonedas no causan el Impuesto al Valor Añadido en nuestro país el SAT aún no se pronuncia al respecto del IVA, veremos que nos contestan este órgano y la PRODECON, aunque si la UIF ya los clasifico como medios de cambio o unidades de cuenta, luego entonces no pueden causar dicho impuesto.

 

En conclusión, en nuestro país, no está prohibido el uso de las Criptomonedas excepto en compra de inmuebles, automóviles, joyas, boletos de rifas, blindaje de autos o casas, acciones o partes sociales, o arrendamiento cuando excedan de los montos señalados en la llamada ley antilavado  y por consiguiente, a contrario sensu, yo puedo usar en todas las demás actividades no enumeradas bitcoins para su pago.

 

Lo que hay que reconocer es que las autoridades fiscales y de lavado de dinero aún no están preparadas para enfrentar el reto de su uso.

 

En otra entrega analizaremos la ventaja de usar Bitcoins en lugar de cheques de viajero, por ejemplo.

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